ceremonia abakua

Sociedad secreta Abakuá. Sincretismo V.

Los Abakuá.

Otra forma de sincretismo religioso importante es el que aparece en la sociedad secreta Abakuá, que sólamente se desarrolla en las ciudades portuarias de La Habana, Matanzas y Cárdenas, la cual se basa en una serie de ceremonias en las que se reproduce una leyenda originada en los grupos Egbó, situados en tierras EfíEfó, cerca del río Od’dán en el Calabar.

Los miembros de esta fraternidad son solamente varones y tambié se les conoce como “ñañigos”. 

Fue entre los efík donde se desarrolló esta fraternidad, que pasó a Cuba como sociedad de ayuda mutua, primero en los antiguos cabildos de nación, entre los esclavos, luego con la participación de negros criollos y más tarde de mulatos, blancos y hasta chinos.

Para desarrollar sus ceremonias se comunican a través de cantos y parlas (enkames) sus historias; bailes, trajes, instrumentos (tambores, sonajas de metal y mimbre, campanas), formas particulares de ornamentación de los trajes y atributos, y firmas (anaforuana).

Las fiestas, llamadas plantes siguen un orden dentro del ritual con significados particulares de cada momento, que se reproduce de la leyenda original.

En Cuba estos ritos han sufrido variantes durante todo el proceso de transculturación.

Se ha perdido mucho de la lengua efik, del significado original, y se han sustituido por otros de nuestro medio.

La leyenda original es la búsqueda de la voz de Abasí, Dios, que era producida por un pez, Tanze, el cual fue hallado casualmente por una muchacha, Sikán, que iba a buscar agua al río en su tinaja.

La pérdida de la voz al morir el pez y la búsqueda de otro elemento que la reprodujera es el motivo fundamental de esta leyenda.

En el cuarto secreto se realizan una serie de ceremonias desconocidas para los no iniciados, pero fuera, en procesión, se desarrollan pasajes de la leyenda que se narran en amplias parlas (enkames) seguidas de cantos.

En la procesión participan los personajes principales.

Estos pasajes se representan también en las firmas, trazos simbólicos que se dibujan con yeso amarillo.

Al comienzo de la ceremonia se dan cantos a capella de muy hermosa estructura, a solo y coro, para saludar al butame y todos los presentes se santiguan haciendo la señal de la cruz, a la manera cristiana.

Abasí (Dios supremo) está en el crucifijo cristiano y en la copa que lleva Isue, el obispo que simboliza al Santísimo Sacramento.

Además, en sus altares y procesiones está presente algún santo patrón como la Virgen de Regla (Okandé) o la de Monserrate.

El resto de los atributos y tambores son aún muy apegados al antecedente como una continuidad cultural muy celosamente guardada en secreto.

Algunas costumbres ancestrales sí han tenido que ser sustituidas por la adopción de los métodos de vida urbanos de nuestra sociedad.

Por ejemplo, en la época colonial y aún dentro de los primeros años de este siglo, se realizaban ceremonias mortuorias y al final se conducía el féretro al cementerio cargado en hombros y cantando y bailando un canto funeral.

Esta costumbre ha desaparecido y los cantos (nyoró) se realizan en el local de la sociedad y el féretro lo conduce un carro fúnebre desde la casa o de una funeraria al cementerio.

Para sus fiestas y ceremonias, los abakuás utilizan dos órdenes de instrumentos: uno, los tambores que usan las plazas, que no se percuten musicalmente, tienen un valor simbólico.

Están ricamente adornados con plumeros de plumas de gallo.

Reciben los nombres de empegó, ekueñón, enkríkamo, seseribó y el ekue (que siempre está oculto).

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