Sociedad secreta Abakuá. Sincretismo V. (segunda entrega)

Continuando con los Abakuá.

Los instrumentos que forman el segundo orden son llamados en conjunto biankomeko.

Son los que forman la orquesta para acompañar las procesiones y se acompañan de sonajas, palos y cencerros de hierro.

El tambor de voz grave, de mayor tamaño, es el bonkó-enchemiyá, le sigue el biankomé, el obí-apá, el kuchi-yeremá.

El bonko es un tambor «que habla», pues sus sonidos irregulares, marcan un ritmo oratorio que lleva un mensaje para algunos que lo entienden.

Generalmente da órdenes a los íremes.

Completan la sonoridad polirrítmica de los cuatro tambores las sonajas de fibra, cubiertas de tela (erikundi), los itones, palos que golpean el cuerpo del bonkó, y el hierro o campana (ekón) que se golpea con un palo.

El personaje más pintoresco de estas ceremonias es el írime o diablito, personaje que no habla y que es conducido por la plaza denominada Moruá con los cantos y toques del erikundi.

irime
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Este írime representa a los espíritus que deben aprobar lo que se hace en las ceremonias.

Sus bailes son miméticos, cada movimiento tiene un significado.

Sus trajes de colores y figuras simbólicas están adornados con empitados bordeando las mangas, los pantalones y el mascarón que cubre su cabeza.

A la cintura llevan un cinturón de campanas (enkaniká) que suenan constantemente en sus bailes.

Llevan en sus manos ramas de «escoba amarga», millo y un palo.

En las asociaciones de abakuás, cada jefe tiene una función y atribuciones específicas.

El jefe supremo es el Iyamba, le sigue el Mokongo, especie de jefe militar; Isue representa la dignidad religiosa, como el obispo, y porta el cáliz y el crucifijo; Empegó mantiene el orden.

Hay otras plazas con cargos menores y como subjefes, entre los que se destacan Enkrícamo y Moruá que guían a los írimes y Nasacó, el médico o brujo.

A pesar de mantener un nexo con sus antecedentes culturales, en el desarrollo de sus ceremonias, estas plazas ejercen una relación social estrecha con sus miembros en la vida civil, que se manifiesta en el respeto a su autoridad aún en las cuestiones más elementales, además de la cohesión grupal en los distintos trabajos -laboreos en brigadas-, en los que generalmente también se supeditan.

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