Síndrome de Lázaro

El milagro de la Resurrección de Lázaro ha sido representado en muchas ocasiones en la historia de arte. También ha derivado en la formación de topónimos en todo el mundo. Incluso, ha pasado a nombrar una patología en las ciencias médicas: el Síndrome de Lázaro.

¿Qué es el Síndrome de Lázaro?

En el siglo XIX se patentó el primer ataúd con sistema de rescate. Esto no se debe a una obsesión de sus creadores. Fueron diseñados por tener la certeza de que, tras haber sido diagnosticados como muertos, algunas personas misteriosamente volvían a la vida.

En todo el planeta existen casos documentados de personas que fueron enterradas accidentalmente vivas. ¿Cómo es posible que vuelvan del más allá?

El Síndrome de Lázaro, también es conocido como efecto de auto resucitación. Se refiere a la recuperación de signos vitales después de que se ha certificado la muerte del paciente. La literatura médica lo describe como más probable en casos de pacientes que se les practican maniobras de resucitación cardiopulmonar. Aunque se han reportado casos tras sobredosis de drogas. Suele ocurrir entre los 10 y 15 minutos posteriores a las maniobras de reanimación. Pero hay casos documentados de personas que han vuelto a la vida tras varios días declarados como fallecidos. Y desde 1982, este fenómeno se ha documentado en más de 38 ocasiones.

¿Qué causa el Síndrome de Lázaro?

Los casos de este síndrome son poco frecuentes. Quizás por esta razón las causas aún son un poco desconocidas. Las principales teorías apuntan a cuatro factores fundamentales.

Algunos investigadores sugieren que este fenómeno puede deberse a una fuerte presión en el tórax causada por la reanimación cardiopulmonar. Pasado un rato tras detener la reanimación, la presión ejercida en el tórax provoca que el corazón se expanda gradualmente. De esta manera se vuelven a poner en marcha los impulsos eléctricos que reinician el flujo sanguíneo con cada latido del corazón.

Otra teoría que explica posibles razones del Síndrome de Lázaro es la hiperpotasemia. Ésta se sustenta en que hay organismos que presentan altos niveles de potasio en sangre. El potasio se ha relacionado con el retraso en el retorno de la circulación espontánea. Algo similar ocurre con la epinefrina, que en caso de utilizarse altas dosis como parte de las maniobras de reanimación pueden provocar un efecto similar.

Una tercera posibilidad según los profesionales de la salud, podría ser el fenómeno de embolización coronaria por placas de ateroma. Dichas placas se liberan de manera espontánea y así permiten la recirculación.

El Síndrome de Lázaro quizás sea multifactorial. Por su poca frecuencia es difícil de estudiar, pero no por ello deja de ser un enigma de mucho interés para los científicos y para los amantes de la metafísica.

Síndrome de Lázaro y sus cuestiones éticas

El Síndrome de Lázaro plantea cuestiones místicas para los creyentes. Pero también plantea cuestiones de tipo ético para los médicos. Determinar la muerte de un paciente implica el desarrollo de un protocolo de pruebas que no debe ser violado en ningún caso. Son los médicos quienes deben determinar cuándo se ha producido la muerte del paciente. Sólo ellos deciden la duración del ejercicio de resucitación. Y sólo ellos dan el paso a que se realicen los procedimientos post mortem, tales como la autopsia y la selección de órganos para donaciones, en caso de que el fallecido lo haya dejado escrito en documentos legales.

El Síndrome de Lázaro demuestra la importancia de respetar los protocolos médicos que confirmen la defunción de paciente, antes de emitir juicios concluyentes. Y como hemos dicho antes también le plantean un reto a la ciencia.

La vanidad de los seres humanos nos ha llevado a querer conocer todos los secretos de la naturaleza. No escapa casi nada a nuestras áreas de investigación. Hemos entrado incluso en la trampa de crear vida de modo artificial. Pero no hemos logrado aún descubrir, a ciencia cierta, las razones del más raro milagro: la resurrección.

Giges Autor

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