Orula, Orunmila o San Francisco: el testigo de Dios

El día 4 de octubre en la religión católica se celebra a San Francisco de Asís. Este santo se reconoce por su desprendimiento y su vida en la pobreza siguiendo los pasos de Jesús. También por su capacidad de reconciliación con todo y con todos. Y por ser creador de la Orden de los Franciscanos y de las Monjas Clarisas de las que hemos hablado en otro post de este blog, Milagroso San Lázaro. Para mí además este día tiene una significación especial por ser el cumpleaños de mi abuela y llamarse ella Francisca en señal de honor y respeto al santo.  El 4 de octubre para los materialistas puede ser un día más, pero para quienes vivimos atrapados por el misterio del mundo espiritual, es un día de respeto y fiesta. Es el día de Orula, el testigo de toda la creación.

Orula, el de la palabra que nunca cae

Orunmila también conocido como Orula es la deidad yoruba de la adivinación y la sabiduría. Se dice que Orula estaba presente cuando Olodumare (Dios) ideó y construyó el universo. Por ese motivo Orula o Orunmila como también le llaman, conoce el destino de todas las cosas y seres vivos. Sabe sus orígenes y desde luego puede prever el desenlace que tendrán en el plano terrenal los humanos.

Cuando los seguidores de la Regla de Osha tienen dudas, problemas serios en sus vida o temores que los atormentan, van a consultar a Orula para conocer su destino. Orunmila te da las respuestas y te dice los sacrificios necesarios para salir adelante. Esta consulta se hace a través del Babalawo (Sacerdote de Ifá) que son los únicos con poder para invocar al santo.

Orunmila es un orisha mayor. Es sabio, adivino, representa la vejez y es el máximo exponente de los preceptos de Ifa. Se representa con los colores amarillo y verde. Según me contó un Babalawo estos colores simbolizan el ciclo de la vida. El verde lo que nace, crece y se fortalece. El amarillo lo que va en declive, lo que termina, lo que muere.

A Orula no se le deben pedir nunca favores malignos. Él es un benefactor y un consejero. Su misión es engendrar el bien. Sólo con esos preceptos muy firmes podría llevar el inmenso poder que posee: el secreto de Ifá, el oráculo supremo.

La advertencia de Orula

Existe un patakky en que se muestra la importancia de no ignorar las advertencias de Orula. Justamente es una historia que habla de Babalú Ayé.

Babalú Ayé era hermoso, fuerte y sano. Era también un mujeriego que andaba siempre de fiesta. Llegó el día en que sus iguales le perdieron el respeto y hasta Oshún su mujer se cansó y lo abandonó.

Un Jueves Santo, Orula le advirtió a Babalú Ayé: «Hoy domínate y no andes con mujeres». Pero el deseo era muy fuerte y desoyó el consejo de Orunmila. Esa misma noche se acostó con una de sus amantes. Al amanecer su cuerpo estaba cubierto de llagas purulentas. Por miedo a infestarse todos lo rechazaban. Babalú Ayé sentía vergüenza de entrar en las fiestas y sólo lo seguían los perros para lamerle las heridas.

Entonces Babalú Ayé le suplicó a Olofin (representación del Dios Supremo) que lo curara. Pero éste no lo quiso ayudar. De manera que se quedó enfermo y se arrastró hasta morir. Oshún sintió mucha lástima por su marido y usó sus artes para que Olofin le devolviera la vida a Babalú Ayé. Éste volvió del otro mundo con muchas lecciones aprendidas. Sobre todo, volvió reflexivo, caritativo y misericordioso. 

Cuando consultes un babalawo para pedir consejo de Orula, escucha, cumple y aprende. El destino no es un juego.

 

Giges Autor

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