Misericordia

Misericordia, palabra para reflexionar

Misericordia Señor -. Es una de las frases más pronunciadas por quienes han invocado a Dios en todos los tiempos. Es a priori fácil de pronunciar, pero ¿qué implicación moral tiene esa petición?

Misericordia

Yo no he tenido una educación religiosa. En algunos momentos siento que se me escapa parte del significado místico de algunas palabras. Por eso de vez en cuando dedico algún post a realizar un ejercicio de definición de conceptos. El único fin de estos ejercicios es aprender a usar las palabras indicadas al momento de comunicar mis experiencias espirituales.

La palabra que desde hace algunos días me inquieta, como puede imaginar, es misericordia. Estudiando un poco el tema encontré varios artículos en que se explica y define el término y otros en que se representa el uso de algunos conceptos asociados a la misericordia. La mayoría coinciden en la compasión ante los sufrimientos y miserias ajenas, así como en la importancia de la ayuda al necesitado, el perdón y la reconciliación.

Sin embargo, podemos encontrar otros textos que se adentran en la importancia de hallar un camino para alcanzar la misericordia de Dios. Un camino que sólo se descubre después de desterrar de nuestro ser los pensamientos negativos o maléficos. Es el modo de emprender la búsqueda de un sentimiento verdadero de arrepentimiento que surge desde lo más profundo de nuestro ser.

Misericordia y verdad

La misericordia es un atributo divino. Sin embargo, no puede decirse que sea una práctica exclusiva de ninguna religión. Todos tenemos la capacidad de sentirla y expresarla, aunque cada quién la considere más o menos importante en su vida.

La religión cristiana enseña, a través de imitar la misericordia divina, la práctica de esta actitud en forma de obras de caridad espirituales y materiales. Aunque se les concede mayor importancia a las muestras de tipo espiritual, al menos en el deber ser.

La misericordia suele confundirse con otros sentimiento o actitudes, como son la compasión, la pena o la lástima. No debemos confundirla. Son sensaciones y modos de proceder diferentes. En especial la tercera de estas, pues no implica empatía, e incluso puede llegar a ser interpretada con cierta repulsión hacia la persona o hecho que la inspira. La verdadera misericordia surge de una compresión profunda del contexto en que la persona actúa y de las razones morales que provocaron su actitud y lo condujeron a su infelicidad y miseria. Cuando actuamos con misericordia, no buscamos un fin u objeto de ganancia alguna. Nos mueve la comprensión y el perdón. Creo que por esto es un sentimiento que se aleja cada vez más de los vocablos cotidianos y se vuelve un atributo casi exclusivo de Dios.

Misericordia, una palabra cada día más ajena a los mortales, que me lleva a recordar otras dos de sus acepciones. La que se refiere a los asientos del coro de las iglesias para descansar medio sentados; y la que recoge la historia militar, un puñal para dar el golpe de gracia al enemigo. ¿Cuál de sus significados usaremos más dentro de cien años?

 

Giges Autor

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