Lazarillo de Tormes

Esta semana me di a la tarea de leer El Lazarillo de Tormes. Me parecía esencial compartir la lectura de esta obra con los lectores del Milagroso San Lázaro, porque es un personajes literario estrechamente vinculado a la figura de Lázaro el mendigo.

El testimonio del Lazarillo de Tormes

“La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades”, es una novela española del siglo XVI. Su autor se desconoce. Está escrita a modo de carta a quien pudiera interesar, y es una verdadera joya literaria. A pesar de su castellano antiguo, me hizo reír como hace tiempo no consigue hacerlo un texto de humor contemporáneo.

Esta obra cuenta las peripecias de un chico llamado Lázaro desde su nacimiento hasta que contrae matrimonio y se transforma en un hombre de bien. No pretendo hacer una crítica literaria en este blog, pero no puedo evitar invitarlos a la lectura de este texto que los verdaderos críticos de arte consideran precursor de la novela picaresca.

¿Qué encontré en el Lazarillo de Tormes?

Para mi sorpresa en esta antiquísima novela encontré elementos de un realismo desgarrador. A pesar de corresponder a una época pasada, la humanidad no parece avanzar lo suficiente como para superarlos ciertos males. Me refiero a cuestiones como el hambre, el egoísmo, la traición, las injusticias, aspectos que se encuentran vinculados a nuestra especie indisolublemente. Pero todo narrado con un finísimo humor que conduce de la risa a la reflexión una y otra vez.

La novela está narrada en primera persona. Es un testimonio desolador, pero a la vez astuto, irónico y en respetuoso cuestionamiento a la justicia divina. Desde el punto de vista espiritual resulta sumamente interesante el continuo diálogo de Lázaro con Dios, sobre todo por las tantas veces que me pareció reconocer en el texto mis propias palabras.

Por otra parte, la estructura itinerante de esta novela me llevó a refrescar imágenes de ciudades como Toledo y Salamanca. Me condujo inexplicablemente a identificar al lazarillo con sus caprichosos amos representados en viejos cuadros. Y de esta manera, a conocer la obra de pintores que lo han representado. Entre ellos se destacan los españoles Luis de Santamaría y Pizarro, Luis Menéndez Pidal, Francisco Goya y el francés Theodule-Augustin Ribot.

Lazarillo de Tormes, fue prohibida por la Inquisición y tardó siglos en volver a ser publicada íntegramente. Sin embargo, si su mensaje perduró no fue por las maneras pesimistas que a priori identifican a su protagonista. Su éxito está en la astucia, el ingenio y el buen carácter de Lázaro que lo llevaron a sobreponerse a todo, hasta alcanzar su humilde triunfo.

Giges Autor

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