padre de las enfermedades

Las enfermedades tienen su santo, Babalú Ayé

El santo de las enfermedades

Ya hemos dicho que Babalú Ayé es el santo patrono de las enfermedades. Este Orisha mayor cuyo nombre proviene del Lucumí, es además conocido como Agróniga.

Se le considera el Dios de la lepra, la viruela, los padecimientos que afectan a la piel y para generalizar, de todas las epidemias que sufren los seres humanos.

Sus origenes

Desde África sabemos que es hijo de Kehsson y Nyohwe Ananou, también de Naná Burukú. Hay quien cree que es descendiente directo de Obatalá.

Babalú Ayé fue un hombre muy mujeriego. Siempre de fiesta en fiesta, muy parrandero; lo que provocó que se le perdiera el respeto. Su mujer, Ochún le dejó por esa misma razón. Orula le aconsejó que cambiase y un jueves santo directamente le advirtió que se controlara y no estuviera con mujer alguna. Pero él hizo caso omiso de los consejos de Orúnmila y durmió con una de sus tantas amantes. Cuando amaneció tenia todo su cuerpo lleno de llagas que purulaban constantemente. Todos se alejaban del huyendo para evitar ser contagiados. Los perros eran los unicos que gustaban de lamer sus llagas y le seguían. Aunque le pidió perdón a Olofi, tuvo que interceder Ochún quien por medio de sus ardides, logró que se le perdonara devolviéndole la vida. Es por esta experiencia que Babalú-Ayé conoce del sufrimiento de los enfermos y de ahí que se convirtiera en un ser de misericordia y caridad infinitas.

Babalú-Ayé y el sincretismo religioso

Las coincidencias de San Lázaro con nuestro Babalú-Ayé son mas que claras. Ambos fueron resucitados y comparten el mismo 17 de diciembre como día para sus festividades y celebración. Es precisamente con el mendigo, el Lázaro leproso y enfermo que se identifica a esta deidad yoruba. Los dos andaban en harapos, llevaban muletas y algunos perros les rodeaban. También ambos poseían la cualidad de curación, los dos eran sanadores.

Por todo eso fue que los esclavos africanos escogieron a este santo milagroso, San Lázaro para encubrir su veneración al orisha. Estableciendose así el sincretismo religioso que aparea los santos católicos con los dioses de la santería cubana, legado de la religión yoruba.

Babalú-Ayé siempre va acompañado del espíritu de la muerte, Iku. Este hecho nos explica porque muere tanta gente a causa de las enfermedades. En las fiestas y celebraciones es tradición tocarle el tambor Asojín. Además este santo se recibe por los descendientes de Arará.

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