el milagro para subir al cielo

Escaleras para subir al cielo.

Escaleras para subir al cielo: intentar, intentar, intentar.

Si queremos subir al cielo no hay otra forma que no sea persistiendo. Tenemos que intentarlo una y otra vez. Será nuestra insistencia la que determine nuestros logros. Reza un refrán que: “la intención es lo que cuenta”. Insistir es esencial en el camino hacia el éxito. Agarrar las escaleras y ascender. Subir, subir y subir.

Alcanzar nuestras metas es algo que todos deseamos. Para ello debemos considerar los cambios que enfrentaremos durante ese camino personal. Creceremos más, aprendiendo de cada tropiezo. Ganando en experiencia por cada obstáculo que logremos superar.

Podríamos enfermar, sufrir otros contratiempos, tropezar y caer. Pero hay que levantarse y retomar el ascenso nuevamente. Sin importar las inclemencias del tiempo salir a luchar por aquello que anhelamos conquistar. El compromiso constante es fundamental. “El que persevera triunfa”, nos dice otro refrán.
 

Para subir al cielo se necesita una escalera grande y otra chiquita.

 
Al visualizar la manera de llegar a lo más anhelado como una escalera, nos toca asumir que esta se recorre a base de esfuerzos sucesivos, un escalón tras otro. Sobrepasado uno, el que sigue nos exigirá mucho más. Con mayores sacrificios obtendremos mejores resultados. Si piensas en grande deberás actuar en correspondencia.

El entrenamiento para una competencia del colegio es casi insignificante al compararse con la preparación de los atletas olímpicos. A menudo escuchamos decir a triunfadores y recordistas de estos eventos que sus logros son el resultado de una dedicación absoluta. De las muchas horas invertidas ya sea corriendo, saltando, nadando. Practicando siempre y mejorándose a sí mismos diariamente. La superación personal es la única fórmula para escalar a lo más alto.

 

Escaleras para el milagro de subir al cielo
Escaleras para el milagro de subir al cielo

 

Esa es precisamente la escalera pequeña. El impulso que necesitamos día tras día para activarnos. La chispa que nos anima a perseguir nuestros sueños. Ningún camino se recorre sentado. Hay que ponerse en pie y echar a andar.

Las dos escaleras son necesarias para llegar a la cima. Ambas son de una importancia vital.
 

¿Todo se vale para lograr el milagro de subir al cielo?

 
En la vida hay quienes persiguen poder, fama, riquezas. Son los mismos que asumen que todo es válido para alcanzar un fin. Que cualquier cosa puede hacerse si es en pos de tus sueños. Que el fin justifica los medios. Como si cada acto no tuviese su consecuencia.

Esos utilizan cualquier manera y ahí están sus escaleras con trampas, torcidas. Construidas generalmente sobre los peldaños de las escaleras de otros. Que utilizan con la intención de elevarse más rápidamente. Con la falsa ilusión de que llegarán más alto, olvidándose hasta de lo efímero de la propia existencia.

Hay además quienes trastocan sus creencias y se sientan a esperar por un milagro. Sus oraciones al milagroso San Lázaro, u a otro santo de su devoción buscan aquel milagro que les cambie su escalera.

Somos firmes creyentes de que existe un único y milagroso camino. Creemos que avanzar en la vida es una cuestión de todos los días. Nuestra constancia, tenacidad y buena práctica nos conducirán inevitablemente hacia el pretendido desarrollo personal, en todos los aspectos. La perseverancia es la fórmula para el ascenso ilimitado.

Claro que un deportista bueno siempre se acompaña de un buen entrenador. Bien es sabido que en la unión esta la fuerza. Por eso siempre ayude a los demás. Más aún cuando se disfruta de una buena racha. Sea considerado, respetuoso, sobre todo con los que tienen menos. Muchas vueltas da este mundo y sin importar cuán alto hayamos llegado, podríamos hundirnos profundamente al caer de la escalera.
 

Tatico Autor

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