Lenguaje positivo: el poder de la palabra

La semana pasada no podía escribir, así que me dediqué a escuchar la radio. Hay muchas emisoras sobre temas esotéricos y místicos. Sin embargo, encontré una que habla sobre los mensajes de Dios y fue ésta la que captó especialmente mi atención. Medité un poco sobre el porqué de mi extraña elección, ya que suelo preferir programas musicales o de divertimentos. La conclusión la encontré al hacer un análisis digamos más… profesional. Elegí esa emisora, entre muchas, porque me hablaban con un lenguaje positivo.

Usa el lenguaje positivo

Existen innumerables investigaciones, desarrolladas por neurocientíficos, que contribuyen a entender la Ciencia del Lenguaje Positivo. No me detendré mucho en este asunto, porque sería alejarme del tema central de la web. Sin embargo, quisiera comentar muy brevemente algunos beneficios que considero pueden ser relevantes para mejorar la manera de comunicarnos con el Milagroso San Lázaro.

En primer lugar, es importante tener en cuenta que utilizar un lenguaje positivo ayuda a controlar nuestra incertidumbre. En épocas tan complejas como la que vivimos, proyectar un futuro optimista, reduce miedos e inseguridades. Esto es válido tanto para un diálogo introspectivo, como para el intercambio social de cada día.

Si tiene usted que proponer un plan o una estrategia hágalo con palabras claras y que evoquen oportunidades diversas. Esto preparará a sus interlocutores y a usted mismo para lo imprevisible. Si lo que quiere expresar es un deseo, una petición a San Lázaro, hágalo evocando las virtudes de este milagroso santo.

Aunque a primera vista no lo parezca, la forma en que alabamos a Dios y la manera en que pedimos su gracia guarda una estrecha relación con las palabras que para ello usamos.

Lenguaje positivo es confianza y valor

Según la Ciencia del Lenguaje Positivo, existe una localización física, culturalmente universal, de las sensaciones en nuestro cuerpo. El lenguaje nos permite transmitir ideas y emociones que luego tendrán en nosotros y en nuestro intercomunicador un efecto biológico. Por ejemplo, se ha demostrado que la ira se percibe fundamentalmente en las manos, la tristeza en el pecho, la vergüenza en el rostro y la felicidad en todo el cuerpo, casi simultáneamente.

Las sensaciones tienen un origen biológico, más que cultural. Por tanto, si en el lenguaje comienzan a transmitirse esas sensaciones, debemos cuidarlo en todo momento, especialmente cuando rogamos e invocamos a nuestras deidades. ¿Por qué? Aquí viene lo que para mí es la parte verdaderamente mística del tema. Porque lo que pedimos es lo que nos será concedido.

Nuestro lenguaje determina nuestra manera de abordar la vida terrenal y espiritual. Ambos planos están estrechamente relacionados, por un vínculo invisible como Dios. Pero Dios no hubiera podido transmitir su confianza y valor sin su hijo. Jesús usó la palabra para a través de ella llevarnos a Dios y mostrarnos su grandeza.

Usa un lenguaje positivo para alabar a San Lázaro. No te regodees en su dolor. Habla de su gracia y su misericordia.

Giges Autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *