El monte por Lydia Cabrera

Babaluayé, Padre de la tierra

Esta noche, releía fragmentos de El monte, y no pude evitar compartir con los lectores de Milagroso San Lázaro algunos comentarios y anécdotas personales que giran alrededor de este imprescindible libro de la cultura cubana. Su autora, Lydia Cabrera (1899, La Habana – 1991, Miami) fue una destacada investigadora, etnóloga y narradora que posee una obra literaria publicada bastante extensa.

Pero sin lugar a duda es en El monte (1954) dónde Lydia expresa su profunda vocación como antropóloga y refleja, como no había logrado ninguna mujer hasta entonces, las raíces de la tradición africana en la cultura cubana. Su condición de fémina, la llevó quizá sin pretenderlo a posar la mirada en un aspecto que había sido poco tratado por otros antropólogos contemporáneos, el vínculo entre religión y salud. Y para hacerlo comienza explicando que el monte es engendrador de la vida. En el monte se encuentran los fundamentos del cosmos, por eso todo hay que pedírselo al monte, porque él nos lo da todo. Tierra y monte son lo mismo en palabras de esta autora, de lo que podemos inferir el poder de Babaluayé.

Recuerdo un día que paseaba con uno de mis profesores españoles por la calle Obispo, en la Habana Vieja, y me pidió que nos detuviéramos en una librería en moneda nacional. Allí revisamos las estanterías buscando El monte, pero no estaba. Nos dirigimos a la vendedora para preguntar dónde podríamos encontrar el libro. La chica, en voz muy baja nos dijo: “Espera, yo lo tengo aquí, pero son treinta dólares”. Mi profesor pagó y salió feliz con su compra. Yo estaba atónita, pagar treinta dólares en Cuba por un libro es un lujo que pocas, por no decir que ninguna persona puede permitirse. Así que le miré a los ojos y le dije: “Profe, creo que le han robado, ese libro no vale eso. Si usted quiere vamos a devolverlo, hay mil librerías en esta ciudad”.

Me miró con cara de sorpresa y me respondió: “¿Estás loca? ¡Este libro es una joya! No te imaginas desde cuando lo estoy buscando. Es mi nuevo tesoro.”

Han pasado algunos años de aquella anécdota. Yo he tardado mucho para conseguir tener El monte en mi biblioteca y debo confesar que en versión digital.

A los lectores de Milagroso San lázaro debo decirles que este es un libro al que se vuelve muchas veces. Está escrito cuidando cada palabra, demostrando un absoluto respeto a los testimonios de creyentes y practicantes. Su gran logro es que viaja por los caminos del imaginario popular cubano hasta volverse de interés universal. Es un libro para los amantes de lo místico, sin importar en qué latitud del planeta se encuentren.

Giges Autor

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